Movimientos involuntarios en la meditación.
Una larga práctica de meditación suele dar como resultado una especie de vibración que se siente en el bajo vientre debajo del ombligo. Esto demuestra que el vientre está lleno de fuerza psíquica; unos diez días antes de sentir esta vibración, el meditante experimenta un cierto calor que se mueve, en el vientre por debajo del ombligo. Después de haber experimentado ese calor unas cuantas veces, de pronto el bajo vientre vibra y todo el cuerpo se agita; el meditante no debe asustarse, sino dejar que ese estado siga su curso natural.; la velocidad y longitud de esas vibraciones difieren según los individuos, pero no deben ser ni estimuladas ni reprimidas.
Cuando se sienten las vibraciones, el meditante imaginará ( pero sin esfuerzo alguno) que aquella fuerza cálida baja y pasa debajo del coxis para subir después por la espina dorsal hasta que alcanza la parte alta de la cabeza, bajando después por la cara, el pecho y la boca del estómago. (Este canal desde el coxis hasta la boca del estómago no se abre inmediatamente; pueden pasar algunos meses, incluso un año después de la primera vibración. Amigo/a lector/a no deben equivocarse en esto.)
A medida que el tiempo transcurre, ese calor moviente irá subiendo y bajando por sí mismo y puede, por la imaginación, extenderse por todas las partes del cuerpo, alcanzando incluso las uñas y las raíces del cabello, con el resultado de que todo el cuerpo está caliente y desacostumbradamente cómodo. La causa de esta vibración es muy profunda y no fácil de explicar. Muy probablemente, con la libre circulación de la sangre y la acumulación de la fuerza psíquica en el vientre bajo el ombligo , esta concentración de fuerza causa los movimientos que producen calor. Pero no es fácil explicar el porqué esa fuerza sube por el espinazo hasta lo alto de la cabeza y después vuelve a descender para regresar hasta debajo del ombligo. Las antiguas explicaciones de este fenómeno nos remite a una relación con la respiración prenatal.
Hemos hablado de vibraciones del cuerpo que se manifiestan mucho después de haber empezado el meditante su práctica diaria. Que esas vibraciones se produzcan o no y sean rápidas o lentas, dependen de la constitución física de cada persona. Es un error interrumpir la meditación si se considera inefectiva solamente por ausencia de vibraciones. También es un error sentirse frustrado al ver que otros experimentan vibraciones que uno no produce. A causa de las diferencias en las constituciones físicas, hay personas que sólo las experimentan unos meses después de haber empezado la práctica de la meditación; otros que las sienten al cabo de unos años de práctica; incluso los hay que no las sienten ni al cabo de varios años de meditación, durante los cuales sus cuerpos y sus mentes se han transmutado satisfactoriamente. Por todo ello, sabemos que las vibraciones no tienen nada que ver con la eficacia de la meditación.
En definitiva, la vibración es el resultado del libre fluir del principio vital, y como todo movimiento, acabará parándose.
Este calor y este movimiento al cual me he referido anteriormente describe una circulación llamada “circulación celeste menor” formada por dos canales psíquicos llamados “Du mai” y “Ren mai”.
Paralelos al Du mai se encuentran los centros psíquicos:
- Wei lü , en la punta de la columna vertebral.
- Shun fu, justo debajo de la parte central de la columna.
- Xuan xu, centro de la columna.
- Zhai ji, justo arriba de la parte central de la columna.
- Tao dao, debajo del cuello.
- Yu Zhen, parte posterior de la cabeza
- Ni wan, parte superior de la cabeza.
- Ming tang. Entre las cejas.
Y paralelos al Ren mai se hallan:
- Tan zhong, en el pecho
- Zhong huan, arriba del ombligo
- Shen jue, en el ombligo.
- Qi hai, tres dedos por debajo del ombligo.
Al meditar, y al hacer circular el calor interno por la órbita celeste menor, nos podemos encontrar con que un punto psíquico esté bloqueado. La sensación puede ser de presión, luz, aire, en ese punto, que desaparecerá en cuanto se desbloquee. Otra sensación asociada es que como la energía siempre está en movimiento, al encontrarse con un bloqueo saldrá por dónde más fácil le resulte, y como estamos trabajando con un movimiento descendiente –ascendiente, la energía girará entorno a la columna dándonos una sensación ( o incluso siendo un movimiento real) de movernos de forma rotatoria.
Pero hay más: también existe la “órbita celeste mayor”. Ésta está formada por otros seis canales psíquicos que transmiten y almacenan la energía, y se localizan en el tronco, los brazos y las piernas. A través de ellos la energía puede llegar a cada célula. Son:
-Chueng mai, o canal de presión, pasa a través del cuerpo
-Yang yu wei mai, o canal del brazo positivo,
-Yin yu wei mai, canal del brazo negativo.
-Yang chiao mai, canal de la pierna positiva.
-Yin chiao mai, canal de la pierna negativa.
Esta órbita se estudia especialmente en nuestro trabajo de meditación con el Tai Chi en unas posturas concretas. No nos ha de extrañar que en un momento dado, un brazo, o una pierna se nos descontrole en un movimiento involuntario pues ello responde a un desbloqueo súbito y el consecuente paso de la energía por la extremidad en una forma “torrencial” y brusca.

harukaze dijo
:) Estoy releyendo toda tu información (gracias!) y tengo dudas. ¿Los canales y puntos psíquicos son los meridianos y puntos de acupuntura?¿Se llaman psíquicos por algún motivo concreto? Bueno, supongo que será porque no hay diferencia cuerpo/mente.
Otra cosilla, lo del punto bloqueado; la sensación de que una burbuja de aire estalla, bien ,perfecto, pensé que algo se había desbloqueado... lo que no sé como interpretar es la sensación de luz que entra ... Igual no tengo que interpretar nada y es como lo del movimiento, hay que dejarlo que pase.
Gracias por la información, Eric-san. Un beso.
15 Agosto 2007 | 06:53