Meditación terapéutica con colores.
Nos tumbamos en el suelo, boca arriba, con los brazos extendidos a los costados y con las palmas de las manos mirando hacia el cielo. Nos relajamos muscularmente, observando nuestros dolores, tensiones,…, y hacemos varias respiraciones profundas. Una vez instalada la respiración en el Tan Tien procedemos:
Visualizamos una luz sobre nosotros ya sea sobre nuestro cuerpo o sobre nuestra cabeza. Internamente instalamos la sonrisa interior.
Empezamos a inspirar, con la intención de llevar, con el aire, esa luz visualizada; suave, sin forzar, de una forma inaudible. Llenamos nuestros pulmones, despacio, y esa luz los llena de un color blanco, blanco inmaculado, o plateado. Vemos nuestros pulmones brillando con esta luz blanca ( o plateada). Los contemplamos. Espiramos igualmente suave y sin ruido.
Procedemos varias veces hasta estar seguros de que la luz blanca se ha instalado en nuestro sistema respiratorio.
Ahora, vamos a inspirar la luz exterior llevándola al corazón. Allí se convertirá en una luz de un color rojo intenso. Igual que con los pulmones, observamos y sentimos, en todo momento nuestra sonrisa interior.
Procedemos a hacer lo mismo, transformando la luz en color amarillo limón, muy intenso, a nuestro bazo y páncreas.
Después le toca el turno al hígado. Aquí el color es verde; un intenso color verde esmeralda.
Por último, los riñones, llenos de luz azul oscuro, casi negro.
Al acabar, tomamos contacto poco a poco con el mundo exterior, giramos el cuerpo hacia la derecha y nos levantamos sin prisas.
La verdadera utilidad de esta meditación empieza cuando nos hayamos acostumbrado a conseguir visualizar los colores y llevarlos a los órganos correspondientes. Hasta entonces, nos sirve de relajo pero lo que sintamos o veamos no significa nada. No hay motivo para preocuparse. Pero llegado a este punto, la meditación tiene un poder de autodiagnóstico; conseguir ver los colores es síntoma de unos órganos sanos sin problemas. Tener problemas en la visualización es indicio de problemas. Llegados a este punto podemos actuar centrando la meditación únicamente en ese órgano insistiendo en llevar el color correspondiente o pasar a ejercicios de Qi Gong para la viscera o el meridiano .




harukaze dijo
:) Muchas gracias, Eric, empezaré hoy mismo.
Besotes.
24 Octubre 2008 | 09:20 PM