Cuidando a Gaia.
Cuando era joven, el Sr. Fukuoka abandonó su hogar rural y viajó a Yokohama para seguir la carrera de microbiólogo. Se especializó en enfermedades de plantas y trabajó durante algunos años en un laboratorio como inspector agrícola de aduanas. Fue durante esta época cuando todavía era un hombre joven de 25 años, que el Sr. Fukuoka pasó una experiencia que debía formar la base de su vida, y que sería el tema de su libro. "La revolución de una brizna de paja". Dejó su trabajo y regresó a su aldea nativa para probar la solidez de sus ideas, aplicándolas en sus propios campos.
La inspiración de su método natural de agricultura le vino un día en que pasaba accidentalmente a través de un campo que no había sido cultivado ni utilizado durante muchos años. Allí vio que unas vigorosas plantas de arroz brotaban de entre una maraña de hierba.
A partir de entonces dejó de inundar sus campos para cultivar el arroz. Dejó de sembrar el arroz en primavera y en su lugar lo sembró en otoño, directamente sobre la superficie del campo en el momento en que naturalmente habría caído sobre el suelo. En vez de labrar el suelo para librarse de las malas hierbas, aprendió a controlarlas mediante una cubierta vegetal más o menos permanente de trébol blanco, y un acolchado de paja de trigo y de centeno.
Una vez que observa que las condiciones se han inclinado a favor de sus cultivos, el Sr. Fukuoka interfiere tan poco como le es posible sobre las comunidades vegetales y animales de sus campos.
El método Fukuoka es una revolucionaria forma de entender la agricultura volviendo a los orígenes. También llamado Agricultura Natural, los métodos del ex-microbiólogo Masanobu Fukuoka se basan en la no intervención (Wu Wei). Este sabio agricultor propone que nos hemos separado de la naturaleza y que escasean las cosas naturales. Cualquiera puede practicar ese tipo de agricultura siguiendo unos sencillos y lógicos principios, en cuanto que el objetivo es cultivar la tierra de forma natural.
Principios básicos de la Agricultura Natural
-No arar. En su estado natural la tierra no se ara a sí misma y los bosques siguen siendo cada año más fértiles si se les deja evolucionar. Al remover la tierra estamos modificando parte de la estructura y composición del suelo y destruyendo microscópicas comunidades de nemátodos, bacterias y hongos que hacen que una tierra sea rica y variada.
-No usar abonos ni fertilizantes. De igual forma, los bosques no se abonan a base de compuestos concentrados. El simple aporte de materia vegetal que se descompone por acción de los citados habitantes de los suelos es suficiente para recuperar los nutrientes que en su día captaron las plantas a distintas profundidades del suelo. Todo esto y muchas más partículas procedentes de la fauna animal y lo que trae el viento hacen que la capa vegetal concentre una fertilidad inmensa.
-No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas. Las malas hierbas no existen si las conocemos y aprendemos a controlarlas con métodos naturales. Fukuoka propone estudiarlas para sacar partido de ellas y que interacciones con otras especies vegetales y la fauna del suelo para enriquecer el agrosistema. Una invasión de trébol deja de serlo cuando pensamos que evita el crecimiento de otras plantas de mayor porte y enriquece el suelo fijando nutrientes como el nitrógeno gracias a la simbiosis con determinadas bacterias del suelo.
-No usar pesticidas. Las plagas en los monocultivos sólo se saben controlar a base de venenos. El método Fukuoka evita este tipo de cultivo intensivo, que agota el suelo, y prefiere sistemas con varias especies, donde es posible equilibrar de forma natural las poblaciones de insectos con el fin de que no resulten perjudiciales.
-No podar. El propósito es permitir a las plantas alcanzar el porte para el que la naturaleza las diseño. Puede podarse una rama enferma o una que moleste en exceso a otra planta que nos interese, pero no resulta interesante modificar la forma original de un árbol a base de podas drásticas.
Permacultura
Esta forma natural de cultivar ha sido englobada en las técnicas de la llamada Permacultura y en definitiva se basa en observar e imitar a la naturaleza, que es bastante más sabia que nosotros, en vez de intentar controlar todos y cada uno de los factores de un ecosistema a base de productos químicos, tratamientos mecánicos o alteraciones genéticas.
Aunque muchos pueden pensar que se trata de la locura de un japonés idealista, hay que saber que el método Fukuoka ha sido usado con éxito en muchos países y que él mismo ha conseguido plantaciones de arroz con granos el doble de grandes que los grandes monocultivos de arroz de su país. Eso sí, sus plantaciones de arroz pueden estar mezcladas con manzanos, plantas de centeno y tapices de trébol blanco. Esto es lo mejor de todo, que su sistema funciona. Incluso se ha utlizado con éxito para reverdecer áreas desprovistas de vegetación.
La técnica del no hacer
El Wu Wei (no hacer nada) no se trata de sentarse y esperar a que la tierra se convierta en el jardín del edén. Muchas veces requiere años de observación y estudio de la tierra, hasta dar con las especies adecuadas y conseguir un estado de fertilidad óptimo para lograr una buena producción.
Lo que es seguro es que los frutos obtenidos son de un sabor insuperable por cualquier explotación agrícola moderna, donde se llegan a recoger las manzanas muchos meses antes de su maduración para poderlas guardar largos tiempos y transportarlas por barco a sus destinos finales. Cuando lleguen lo harán sin el sabor que tienen las manzanas recien cogidas en su punto exacto de maduración, además de con unos precios inflados a causa de los intermediarios.
Bolas de arcilla o Nendo dango
Su sistema de plantación también resulta sorprendente por su sencillez. Para evitar que los pájaros se coman gran parte de las semillas, las envuelve en bolitas de arcilla de 2-3 cm y las esparce por el campo. Con las lluvias, las bolas que protegen a la semilla se deshacen y permiten a la semilla crecer.
Los restos vegetales sobrantes de la cosecha del año anterior sirven para cubrir la tierra, proporcionarle protección contra la erosión, conservar la humedad y servir de compost al suelo. Así ocurre en la naturaleza y este sistema tan eficaz tiene una eficacia más que probada por cientos de miles de años.
Agricultura ecológica llevada al extremo
El método Fukuoka o la Agricultura Natural se podría considerar como una forma de Agricultura ecológica llevaba al extremo. Además también es Permacultura porque busca en igual grado el cuidado de la tierra y de las personas para obtener un rendimiento justo. Este acercamiento a la naturaleza hay que tomarlo muy en serio porque además de su eficacia es una forma de producir alimentos sin exprimir el ecosistema.
Información extraída de:
Red Permacultura.org
Wikipedia
Enciclopedia del jardín natural
Publicación del 30 Diciembre 2007 en el Blog de Jardín Natural
Otros libros de Fukuoka : "La Senda natural del cultivo".


walden dijo
A los de Monsanto ésto no les va a hacer gracia ;)
Estudiando un tema sobre agricultura, leí algo sobre el método del sr. Fukuoka y me llamó la atención el comentario, algo perdonavidas, con que el autor (anónimo) se refería a la cuestión de las diferentes alternativas a la agricultura comercial a gran escala. El argumento de abastecer a la mayor cantidad de gente posible, del crecimiento de la demanda, de incrementar la producción para acabar con el problema del hambre... Vamos, lo mismo que dicen los de Monsanto, cuando el único motivo de peso (para ellos) es una cuestión de dinero. Más producción, más rápido, más ganancias.
Obviamente de ese tipo de enfoque no saldrá ningún cambio beneficioso para el planeta y sus habitantes.
Se le habría podido ocurrir a cualquiera, pero imagino que la actitud tradicional, cultural, de los japoneses con la naturaleza habrá tenido que ver con la observación de ese campo. Pero igual es sólo mi imaginación.
Besotes.
12 Abril 2009 | 07:29 PM