12 Abril 2009
Cuando era joven, el Sr. Fukuoka abandonó su hogar rural y viajó a Yokohama para seguir la carrera de microbiólogo. Se especializó en enfermedades de plantas y trabajó durante algunos años en un laboratorio como inspector agrícola de aduanas. Fue durante esta época cuando todavía era un hombre joven de 25 años, que el Sr. Fukuoka pasó una experiencia que debía formar la base de su vida, y que sería el tema de su libro. "La revolución de una brizna de paja". Dejó su trabajo y regresó a su aldea nativa para probar la solidez de sus ideas, aplicándolas en sus propios campos.
La inspiración de su método natural de agricultura le vino un día en que pasaba accidentalmente a través de un campo que no había sido cultivado ni utilizado durante muchos años. Allí vio que unas vigorosas plantas de arroz brotaban de entre una maraña de hierba.
A partir de entonces dejó de inundar sus campos para cultivar el arroz. Dejó de sembrar el arroz en primavera y en su lugar lo sembró en otoño, directamente sobre la superficie del campo en el momento en que naturalmente habría caído sobre el suelo. En vez de labrar el suelo para librarse de las malas hierbas, aprendió a controlarlas mediante una cubierta vegetal más o menos permanente de trébol blanco, y un acolchado de paja de trigo y de centeno.
Una vez que observa que las condiciones se han inclinado a favor de sus cultivos, el Sr. Fukuoka interfiere tan poco como le es posible sobre las comunidades vegetales y animales de sus campos.
El método Fukuoka es una revolucionaria forma de entender la agricultura volviendo a los orígenes. También llamado Agricultura Natural, los métodos del ex-microbiólogo Masanobu Fukuoka se basan en la no intervención (Wu Wei). Este sabio agricultor propone que nos hemos separado de la naturaleza y que escasean las cosas naturales. Cualquiera puede practicar ese tipo de agricultura siguiendo unos sencillos y lógicos principios, en cuanto que el objetivo es cultivar la tierra de forma natural.
Principios básicos de la Agricultura Natural
-No arar. En su estado natural la tierra no se ara a sí misma y los bosques siguen siendo cada año más fértiles si se les deja evolucionar. Al remover la tierra estamos modificando parte de la estructura y composición del suelo y destruyendo microscópicas comunidades de nemátodos, bacterias y hongos que hacen que una tierra sea rica y variada.
-No usar abonos ni fertilizantes. De igual forma, los bosques no se abonan a base de compuestos concentrados. El simple aporte de materia vegetal que se descompone por acción de los citados habitantes de los suelos es suficiente para recuperar los nutrientes que en su día captaron las plantas a distintas profundidades del suelo. Todo esto y muchas más partículas procedentes de la fauna animal y lo que trae el viento hacen que la capa vegetal concentre una fertilidad inmensa.
-No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas. Las malas hierbas no existen si las conocemos y aprendemos a controlarlas con métodos naturales. Fukuoka propone estudiarlas para sacar partido de ellas y que interacciones con otras especies vegetales y la fauna del suelo para enriquecer el agrosistema. Una invasión de trébol deja de serlo cuando pensamos que evita el crecimiento de otras plantas de mayor porte y enriquece el suelo fijando nutrientes como el nitrógeno gracias a la simbiosis con determinadas bacterias del suelo.
-No usar pesticidas. Las plagas en los monocultivos sólo se saben controlar a base de venenos. El método Fukuoka evita este tipo de cultivo intensivo, que agota el suelo, y prefiere sistemas con varias especies, donde es posible equilibrar de forma natural las poblaciones de insectos con el fin de que no resulten perjudiciales.
-No podar. El propósito es permitir a las plantas alcanzar el porte para el que la naturaleza las diseño. Puede podarse una rama enferma o una que moleste en exceso a otra planta que nos interese, pero no resulta interesante modificar la forma original de un árbol a base de podas drásticas.
Permacultura
Esta forma natural de cultivar ha sido englobada en las técnicas de la llamada Permacultura y en definitiva se basa en observar e imitar a la naturaleza, que es bastante más sabia que nosotros, en vez de intentar controlar todos y cada uno de los factores de un ecosistema a base de productos químicos, tratamientos mecánicos o alteraciones genéticas.
Aunque muchos pueden pensar que se trata de la locura de un japonés idealista, hay que saber que el método Fukuoka ha sido usado con éxito en muchos países y que él mismo ha conseguido plantaciones de arroz con granos el doble de grandes que los grandes monocultivos de arroz de su país. Eso sí, sus plantaciones de arroz pueden estar mezcladas con manzanos, plantas de centeno y tapices de trébol blanco. Esto es lo mejor de todo, que su sistema funciona. Incluso se ha utlizado con éxito para reverdecer áreas desprovistas de vegetación.
La técnica del no hacer
El Wu Wei (no hacer nada) no se trata de sentarse y esperar a que la tierra se convierta en el jardín del edén. Muchas veces requiere años de observación y estudio de la tierra, hasta dar con las especies adecuadas y conseguir un estado de fertilidad óptimo para lograr una buena producción.
Lo que es seguro es que los frutos obtenidos son de un sabor insuperable por cualquier explotación agrícola moderna, donde se llegan a recoger las manzanas muchos meses antes de su maduración para poderlas guardar largos tiempos y transportarlas por barco a sus destinos finales. Cuando lleguen lo harán sin el sabor que tienen las manzanas recien cogidas en su punto exacto de maduración, además de con unos precios inflados a causa de los intermediarios.
Bolas de arcilla o Nendo dango
Su sistema de plantación también resulta sorprendente por su sencillez. Para evitar que los pájaros se coman gran parte de las semillas, las envuelve en bolitas de arcilla de 2-3 cm y las esparce por el campo. Con las lluvias, las bolas que protegen a la semilla se deshacen y permiten a la semilla crecer.
Los restos vegetales sobrantes de la cosecha del año anterior sirven para cubrir la tierra, proporcionarle protección contra la erosión, conservar la humedad y servir de compost al suelo. Así ocurre en la naturaleza y este sistema tan eficaz tiene una eficacia más que probada por cientos de miles de años.
Agricultura ecológica llevada al extremo
El método Fukuoka o la Agricultura Natural se podría considerar como una forma de Agricultura ecológica llevaba al extremo. Además también es Permacultura porque busca en igual grado el cuidado de la tierra y de las personas para obtener un rendimiento justo. Este acercamiento a la naturaleza hay que tomarlo muy en serio porque además de su eficacia es una forma de producir alimentos sin exprimir el ecosistema.
Información extraída de:
Red Permacultura.org
Wikipedia
Enciclopedia del jardín natural
Publicación del 30 Diciembre 2007 en el Blog de Jardín Natural
Otros libros de Fukuoka : "La Senda natural del cultivo".
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3 Abril 2009
La experimentación de una nueva economía ecoregional en Cataluña
El Montseny estrena una moneda local
Alfonso López Rojo
Directa
El deseo de potenciar una economía colaborativa, justa y ecológica es el motivo que ha comenzado a unir a los habitantes del Montseny con el propósito de restablecer lazos sociales de confianza que faciliten la comunicación y el intercambio. Estos son los principios que han dado lugar al nacimiento de la Eco Xarxa Montseny, una asociación de ciudadanos y ciudadanas que ha apostado por la creación de una moneda local: el ecoseny.
El origen de la iniciativa es bien reciente. Todo comenzó cuando, el pasado 4 de enero, veinticinco vecinos del macizo montañoso se reunieron en Can Bancell -una masía cercana a la población de Montseny- para establecer sinergias y fortalecer su conciencia ecoregional. Durante la reunión, presidida simbólicamente por una cocina solar, va a surgir la idea de comenzar a tejer una red que, por un lado, sirva de nexo de las iniciativas que ya funcionaban en la zona y, por otro, propicie la puesta en marcha de cinco proyectos interrelacionados.
Esta red emergente se define como un “movimiento social para el intercambio de productos y servicios y para la potenciación de la ecología y la creatividad de las personas”. Y sus cinco proyectos son estos: la creación de una cooperativa de consumo que potencie los productos locales; la comercialización de estos productos a través de una red exterior de distribución que incluye la venta on-line; la creación de una red de Internet libre y sin hilos; la creación de una red de ecología y educación que colabore en la defensa del espacio natural del Montseny y, finalmente, la creación del ecoseny, una moneda social que propicie el funcionamiento de una red local de intercambio.
La energía siempre circula
El ecoseny comenzó a circular en forma de billete en la primera Feria de Intercambio que se celebró en la Costa del Montseny, una de las poblaciones más pequeñas de la zona, el pasado domingo 22 de marzo. La idea de introducir una moneda alternativa se debe a Dídac Sánchez-Costa, un sociólogo con una experiencia dilatada, adquirida en Chile, la Argentina y el Brasil: tres países en los que el fenómeno de las monedas paralelas adquirió un gran relieve a partir de 1995.
Actualmente, en muchos los lugares del mundo se han iniciado experiencias similares basadas en el intercambio multirecíproco. Y es que, a diferencia del trueque clásico, el uso de monedas locales permite establecer intercambios simultáneos entre distintas personas y con distintas escalas de valor. La diferencia esencial entre las monedas alternativas y el dinero oficial es que con las primeras no se puede especular y, por tanto, no tiene sentido acumularlas.
Por eso -como observa Dídac Sánchez-Costa- las monedas paralelas se convierten en una buena manera de conseguir que la energía positiva siempre circule en el espacio social. Y es que, en primer lugar, contribuyen a restablecer el sentimiento de comunidad al mismo tiempo que cuestionan la cruda mercantilización de las relaciones sociales desde su ámbito más genuino, que no es otro que el de la vida cotidiana.
La vinculación directa con la ecología y el principio de sostenibilidad de este proyecto comunitario, que tratará de extenderse a toda la ecoregión del Montseny a través de la labor pedagógica de la xarxa y la celebración de eventos locales, toma fuerza y actualidad por su relación con los propósitos de movimientos como el Decrecimiento o Transition Towns.
“Transition Towns”
Éste último movimiento ha tomado fuerza en los últimos años en el Reino Unido a través de pueblos y ciudades que, desde la iniciativa ciudadana e incluso municipal, han comenzado un proceso de transición hacia formas de vida más sostenibles que, entre otros propósitos, incluyen: la disminución de la huella ecológica, el descenso energético y el uso de energías alternativas o la relocalización fomentando una economía de proximidad. Pequeñas ciudades como Totnes, Lewes o Brixton ya tienen su moneda local. Quién sabe, pues, si la nueva red ecoregional y el recién estrenado ecoseny son el inicio de un movimiento similar en Catalunya.
Artículo publicado en el semanario Directa, nº 132, marzo de 2009, pág. 25
http://ecoseny.blogspot.com/
http://www.setmanaridirecta.info
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28 Marzo 2009
Desenchufar la tierra durante una hora
Gorka Andraka
Gara
Ojalá fuera esta misma noche. El planeta fundido, a oscuras. Y las estrellas, por los suelos. “El amor enciende el corazón y apaga la luz”, cuenta el escritor mexicano Guillermo Sampeiro. Ojalá fuera esta misma noche. La prueba de amor definitiva. Un mundo sí, de luces humanas.
La consigna es clara, luminosa: apagar para prender. Frente a la amenaza del cambio climático, el Fondo Mundial para la Naturaleza propone desenchufar la Tierra durante una hora. Esta noche, entre las 20.30 y las 21.30 horas, “La Hora del Planeta”, más de 2.400 ciudades de 82 países y un sinfín de personas se sumergirán en la oscuridad para tratar de alumbrar un futuro juntos.
Ojalá fuera esta noche la más aciaga y profunda de toda nuestra historia. Una noche absoluta para que podamos vernos como nunca. “Luciérnagas llamando a luciérnagas… para unirse. Una llamada de luz, una expresión luminosa del deseo animal. Todo un signo para quienes puedan entenderlo. Todo un regalo en forma de sentido. Emitimos luz para llamar al otro. No es como el animal que se adorna de colores y plumas para reflejar la luz del sol del día, sino la emisión de una vibración luminosa e intensa que surge del más recóndito rincón interior, de un verde que sólo puede significar la resurrección de la vida en la noche, el renacimiento de la luz en la húmeda penumbra del jardín… somos como las luciérnagas de junio… llamando con toda nuestra energía”, predica Hashim Ibrahim, artista y pensador sevillano. Miles de millones de pequeñas lumbres. Ardientes. Brillantes. Vivas.
Negro. Todo negro. La hora de la verdad. La hora de las luciérnagas. Ojalá sea esta noche la que nos encienda.
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27 Marzo 2009
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La economía del don - a veces traducida literalmente del Inglés gift economy como economía del regalo - es una teoría social[1] en la que los bienes y servicios se otorgan sin un acuerdo explícito de quid pro quo. Se basa en el principio de vivir bajo la premisa de que «a mi vecino no le falte nada». Una segunda premisa sería el trabajar con un nivel de conciencia donde «lo que hagamos hoy no sea recordado mañana», ya que nuestras actuaciones se basan más en el amor al prójimo que en el interés o la vanidad. Generalmente, la economía del don ocurre en culturas o subculturas en las que se esperan recompensas sociales o intangibles, como el karma, el honor, la lealtad o cualquier otra forma de gratitud. A veces la economía del don se llama también cultura del regalo. En algunos casos, regalos simultáneos o recurrentes hacen que la gratitud circule en torno a la comunidad, lo que se puede ver como una forma de altruismo recíproco. En ocasiones se espera conseguir bienes o servicios del mismo valor que aquellos que estamos dando, apoyo político, o un regalo a una tercera persona. Sin embargo, se considera que el verdadero espíritu de la economía del don consiste en dar sin esperar recibir nada a cambio.
Ejemplos y beneficios
Algunos ejemplos de la economía del don son:
- Compartir comida en una sociedad de cazadores-recolectores, en la que actúa como mecanismo de protección ante una mala cosecha de uno de los individuos.
- El ritual potlatch de los amerindios, en el que los líderes dan gran cantidad de bienes a sus seguidores, fortaleciendo la cohesión del grupo. Al sacrificar parte de las riquezas acumuladas, el líder se garantiza una posición honorífica.
- Fiestas Theravāda del mérito budistas del sudeste asiático, similares al ritual anterior pero los bienes son dados por cualquier miembro.[2]
- El desarrollo del software libre y otras formas de trabajo colaborativo.
- Ofrendas a los dioses, espíritus, intercesiones de los santos o seres similares.
- Un motor electoral, en el que un político favorece a un determinado grupo a cambio de apoyo futuro y/o como recompensa por un favor anterior.
- Una "red de favores" en una empresa.
- Una familia en la que cada generación paga la educación de la siguiente. Este es un ejemplo de regalo que crea una obligación implícita de dar un regalo a una tercera persona, en lugar de al que realiza el presente.
- Diezmo religioso.
- Filantropía y dar a la caridad.
La economía del don se denomina en ocasiones economía de lo compartido, aunque muchos economistas reservan el término compartir para referirse al uso de un recurso por más de un consumidor, como una biblioteca pública.
Uno de los posibles beneficios de la economía del don, que comparte con las economías planificadas, es que da bienes a un necesitado aunque este no tenga en ese momento manera de dar algo a cambio. Por ejemplo, si algunas personas de una sociedad no tienen ningún bien material ni dinero que dar al mercado, aún pueden recibir caridad si existen los medios suficientes. De la misma manera, en la gran mayoría de las sociedades, los padres dan apoyo financiero a sus hijos en su infancia (en ocasiones también en la adolescencia) sin una negociación explícita de lo que esperan a cambio.
Algunas personas sostienen que variaciones de la economía del don podrían ser la clave para romper el círculo de la pobreza. Los anarcocomunistas promueven una economía del don voluntaria como un objetivo, sin dinero ni mercados lucrativos ni planificación centralizada. Este punto vista proviene al menos de Piotr Kropotkin, quien vio en las tribus de cazadores-recolectores que visitó el paradigma de la ayuda mutua.
Características
Como se ha resaltado anteriormente, en la típica economía del don se espera que los que reciben el don o regalo den algo a cambio, como apoyo político, servicios militares, lealtad u otros regalos y favores. Esto era común en las sociedades guerreras en las que los monarcas y generales regalaban libremente a sus subordinados esperando a cambio su servicio leal. En estos sistemas existían leyes sociales que castigaban a los que no daban nada a cambio. El castigo solía consistir en dejar de dar regalos al avaricioso, aunque la pena también podía consistir en mala reputación, ser expulsado del territorio, el desafío a un duelo o el escarnio público.
Lewis Hyde describe el espíritu de la economía del don, en contraposición con la economía de mercado, diciendo que aquello que damos ha de ser regalado a su vez o algo que valga lo mismo ha de seguir el camino. El regalo puede ser devuelto al dador original, pero esto no es lo más importante. Lo único esencial es que el regalo ha de moverse siempre.[3] El hace especial hincapié en que la economía del don tradicional se basa en la obligación de dar, la obligación de aceptar y la obligación de ser recíproco y esto es al mismo tiempo económico, jurídico, moral, estético, religioso y mitológico.[4]
Hyde discute, en cierta manera contra Mauss, que hay diferencia entre el regalo "verdadero", dado únicamente como muestra de gratitud, y el regalo "falso", dado por obligación. desde el punto de vista de Hyde, el regalo verdadero nos une más allá de la transacción comercial, pero no nos podemos sentir unidos a aquellos que nos dan falsos regalos.[5] Haciendo referencia a Alcohólicos Anónimos, que funciona internamente como una economía del don, Hyde describe a un personaje característico: algunos pasan directamente de dejar de beber alcohol al último paso: tratar de ayudar al resto. Aquellos que han recibido el regalo de la sobriedad sienten la obligación de devolver el favor sin pasar por los diez pasos intermedios.[6]
Es fácil fantasear con la idea de la economía del don, la gente no siempre le gusta enmarañarse en una red de obligaciones. Marcel Mauss escribió: "El regalo no devuelto rebaja a aquel que lo acepta",[7] como suele ocurrir con los jóvenes que buscan la independencia y deciden no aceptar más dinero de sus padres.[8] El regalo hace que nos sintamos a gusto, el intercambio material no.
Otro problema de las economías del don es el origen del mismo. En economías del don históricas, el que regala obtiene los bienes del saqueo y del pillaje. La necesidad de dar regalos puede hacer a la sociedad belicosa y dejar pocas oportunidades para aquellos líderes más pacíficos. El sistema capitalista y otros tipos de economía también se construyen mediante unas estructuras aisladas que abusan y despellejan al resto. Estos síntomas parecen fruto de la avaricia humana, más que surgir de una forma concreta de organización.
Economías del don tradicionales
Hyde cree que el origen de la economía del don se encuentra en el compartir de la comida. Usa como ejemplo el ritual de las islas Trobriand en el que el intercambio kula dicen "comida que no pudimos comer" cuando no es en absoluto comida lo que dan, sino un brazalete o un collar de conchas hecho únicamente para ser dado como regalo.[9] El potlatch también apareció como una gran comida.[10] Esto llevó a la noción existente en muchas sociedades de que el regalo es algo perecedero.
En muchas culturas está mal visto convertir los regalos en bienes o en capital. La antropóloga Wendy James cuenta que entre los Uduk, un pueblo en el noroeste de África, existe la costumbre de que cualquier regalo que cruza la frontera del clan ha de ser consumido, no se puede sacar beneficio de él.[11] Por ejemplo, un animal regalado ha de ser comido, no criado.
Sin embargo, como en el ejemplo de los brazaletes y collares de los Trobriand, este "consumismo" se convierte en que el regalo ha de moverse. En otras sociedades, consiste en dar otro regalo, directamente al que hizo el regalo o a una tercera persona. Quedarse el regalo y no dar nada a cambio es una actitud reprendida. En los cuentos folk, dice Hyde, la persona que trata de quedarse con un regalo suele morir.[12]
En una economía del don verdadera suele ocurrir que el intercambio de regalos sucede entre más de dos individuos. Un cuento de los Kashmir dice que dos mujeres brahmán intentaron cumplir sus obligaciones de caridad dándose los regalos entre ellas. Cuando murieron, se transformaron en dos fuentes envenenadas de las que nadie pudo beber, reflejando la inutilidad de este simulacro de regalo.[13]
Esta idea de expandir el círculo se ve en sociedades en las que los cazadores dan animales a los sacerdotes, que los sacrifican a los dioses, los cuales se supone que devolverán abundante caza. Los cazadores no realizan el sacrificio ellos directamente.[13]
Ejemplos en la cultura moderna
Existen ejemplos de economías del don en la economía global actual. Los bancos de sangre existentes en mucho países no dan una recompensa explícita por las donaciones. Las familias de los donantes de órganos tampoco reciben ninguna compensación por la donación. De hecho, que alguien cobre por los órganos es considerado sospechoso, incluso puede ser un delito.
La información está bien provista para una economía del don, dado que puede ser copiada y transmitida con coste prácticamente cero. Cuando compartes información, no te quedas sin ella, aunque puede que pierdas los beneficios que se pueden ganar en una economía de mercado con los derechos de propiedad intelectual. La investigación científica es un ejemplo de economía del don de la información. Los científicos escriben artículos de investigación que se apresuran a publicar en periódicos y conferencias. Otros científicos pueden citarlos gratuitamente. De hecho, cuantas más veces sea citado un científico, más prestigioso es, lo que se puede convertir en fondos económicos. Todos los científicos se benefician del conocimiento global de la comunidad científica.
Las comunidades de software libre son otro ejemplo de economía del don de la información. Los programadores ponen el código fuente de sus programas en internet, de manera que cualquiera puede copiarlo o, lo que es más importante, modificarlo y mejorarlo. Así, los programadores consiguen prestigio y respeto, mientras que el conjunto de la comunidad se beneficia de un mejor programa.
Ronald Coase defiende que las corporaciones son una forma de producción más eficientes que el mercado. Yochai Benkler escribió un artículo titulado "Coase's Penguin, or Linux and the Nature of the Firm" en el que dice que existe un tercer modo de producción denominado trabajo colaborativo. Charles Leadbeater habla de la "revolución de los amateurs profesionales" y la "economía de los profesionales amateur" en la que aficionados motivados por razones no económicas crecen en poder y apoyan una economía de lo compartido. Esfuerzos como la Creative Commons liderada por Lawrence Lessig anima a compartir y defiende que tanto la sociedad como las corporaciones se benefician de este intercambio.
Jordan Hubbard en un artículo de la revista "Queue" dice que el código abierto es una economía basada en el trueque, aunque la descripción coincide con la de una economía del don: "Los ingenieros del software voluntarios en la comunidad del software de código abierto están mucho más dispuestos a ayudar a aquellos que han mostrado su determinación al éxito del desarrollo del código abierto".[14] Dicho de otra manera, la reciprocidad es una cuestión que atañe a toda la comunidad, no un simple quid pro quo.
Un ejemplo de economía de don ampliamente usado es "Beyond Barter" (más allá del trueque), también conocido como "The Los Angeles Skills Pool" (el almacén de habilidades de Los Ángeles).[15] Los miembros de esta comunidad llevan desde 1975 compartiendo servicios de todo tipo entre ellos. Aunque no existe un "quid pro quo" al recibir un servicio, los miembros han de ofrecer servicios útiles a los demás, y han de estar disponibles a realizarlos cuando se necesite.
En la mayoría de las familias existen economías del don en miniatura, siendo regalos el tiempo, dinero, comida, alojamiento o servicios que se dan sin negociación ni reciprocidad instantánea. También se da en la guía que un mentor da a su discípulo: el objetivo es que el discípulo se convierta en mentor.
En las sociedades de las islas del pacífico anteriores al siglo XIX existían economías del don de las cuales algunas llegan hasta la actualidad. Por ejemplo, en algunas de las islas Cook.[16] En Tokelau, aunque ha surgido una economía de mercado, sigue existiendo una manera de economía del don en la práctica llamada inati: compartir igualitariamente toda la comida en cada atoll.[17] Hoy hay comunidades diásporas en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos. Aunque participan en la economía de mercado de sus respectivos países, algunos aún intentan mantener costumbres similares a la economía del don, como dinero y regalos recíprocos. La idea de regalo recíproco es una parte esencial de la cultura de Samoa (fa'aSamoa), Tonga (anga fakatonga) y otras comunidades diásporas del Pacífico.[18]
Críticas
La palabra "don" se queda demasiado corta en comparación con la amplia variedad de palabras que usan aquellas culturas en las que la economía del don forma parte esencial de su sociedad. También es una vaga metáfora para describir la gran variedad de "dones" existentes. El término tiene su origen en los misionarios y antropólogos que sobresimplificaron las sofisticadas transacciones de las así llamadas "culturas primitivas". Es una denominación paternalista, que compara las elaboradas formas de intercambio con tradiciones de los niños occidentales como las navidades. Este legado colonial está ahora superpuesto por un aura romántico de las inocentes transacciones de nuestra infancia, perpetuando el mito de una "economía del don" en la antropología post-colonial.[19]
Obstáculos teóricos a una economía del don pura
Existen bastantes obstáculos que se oponen a la implementación de la economía del don tal y como la proponía Piotr Kropotkin para una sociedad anarcocomunista. Existen formas limitadas de economía del don en las familias, entre los amigos o en una comuna, como la economía iroquesa, en sus pequeñas tribus. Sin embargo, con tamaños de economía mayores, como el de las ciudades modernas, la economía del don puede no funcionar correctamente dado que las personas tienen un número limitado de personas a las que conocen y podrían no ser capaces de castigar debidamente a aquellos que se negaran a trabajar cuando tuvieran esta habilidad[cita requerida].
Estos puntos de vista no atacan directamente a la economía del don, critican todas las alternativas al libre mercado en general. Por ello, los que abogan por una economía del don pura creen que otros mecanismos sociales reemplazarán la necesidad de que haya precios. Aquellos que ofrezcan los mejores productos ganarán prestigio en la comunidad. Así, otras personas juzgan qué necesidades han de ser cumplidas antes, en contraste con la economía de mercado en la que los bienes se otorgan al consumidor que ofrezca el mejor precio.
Kropotkin defiende que el beneficio mutuo es un incentivo mayor que la lucha mutua y es más efectivo a la hora de hacer que los individuos trabajen. Alega que la economía del don hace hincapié en la idea de aumentar las habilidades de los demás y sus medios de producción, lo que en conjunto incrementaría la habilidad de la comunidad de ser recíproco con el individuo que regala. Otra solución para evitar la ineficiencia en una economía del don pura debido al desperdicio de recursos que no se den a aquellos que más lo necesiten consiste en grupos de personas que conozcan la productividad de otros individuos, en lugar de dejar esta tarea a cada persona individualmente.
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18 Marzo 2009
El pasado mes de octubre, Tao Cotidiano se hacia eco de la acción emprendida por el "Robin Hood" catalán , el cual, en una acción de desobediencia civil sin precedentes contra la banca, "expropió" cerca de 500.000 euros.
Esta semana, después de seis meses en paradero desconocido, Enric Durán ha a vuelto a Barcelona para anunciar que parte de ese dinero se ha dedicado a la fundación de un nuevo periódico ¡Podemos! ( http://www.podem.cat/ ) del que se distribuyeron, tan solo ayer, 350000 ejemplares. En su reaparición, este activista antisistema nos propone un plan de acción hacia un nuevo modelo económico que tendrá su punto culminante el próximo día 17 de septiembre.
Ayer, en la Universidad de Barcelona,agentes de la Unidad Central de Robos de la División de Investigación Criminal lo han arrestado acusado de un delito de estafa continuada.
Más información en :
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82459
http://www.podem.cat/
http://ericzb.lacoctelera.net/post/2008/10/01/el-robin-hood-catalan
http://www.17-s.info/sites/www.podem.cat/files/PODEMCAT.pdf
http://elproyectomatriz.wordpress.com/2009/04/22/enric-duran-creando-conciencia/
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13 Marzo 2009
Entrevista con Leonardo Boff, teólogo y militante social brasilero
"La actual globalizacion exige un nuevo paradigma cooperacion"
Sergio Ferrari y Beat Tuto Wehrle
Rebelión
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Reflexión al cumplirse 50 años de E-CHANGER (Intercambiar)
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Si la globalización es la lógica predominante en el planeta; si la tierra es el espacio común único, y los seres humanos una especie profundamente interdependiente; entonces la antigua noción de cooperación Norte-Sur debe ser redefinida. "Es el momento de encontrar un nuevo paradigma, que supere lo viejo y dinamice lo nuevo. Debe ser un eje esencial de las relaciones planetarias", enfatiza Leonardo Boff, teólogo de la liberación, uno de los más prominentes pensadores latinoamericanos contemporáneos. En esta entrevista exclusiva Boff apuesta a un "Contrato social universal," donde imperen relaciones justas, una cultura del diálogo-consenso, y, particularmente, una cooperación realmente solidaria.
P: La humanidad vive en un planeta cada vez más global. ¿Cuál es el desafío presente y futuro de la relación entre hemisferios, continentes y hombres?
R: Esta globalización significa una nueva etapa de la historia de la humanidad y de la tierra que se caracteriza por que todos los pueblos, culturas, tradiciones, religiones se encuentran en un lugar único, la casa común, el planeta tierra. Entonces, debemos compartir. No hay otra alternativa. Este concepto, tal vez, constituye el aspecto singular de este momento. Como nunca, hoy, el ser humano se reconoce como una especie, una familia, que habita un espacio que tiene recursos limitados, con superpoblación y en una tierra que se muestra enferma dado al calentamiento global y el desequilibrio pronunciado de los ecosistemas. Esta constatación global exige una solución global. Una acción global sólo puede resultar de la colaboración, de la solidaridad que cada cultura, religión, ser humano, persona, iglesia, país, pueda promover en beneficio de la totalidad. Por lo tanto, la actual globalización exige una nueva cooperación y solidaridad.
LA COOPERACION RIGE EL UNIVERSO
P: Es decir...
R: Sin la cooperación y la solidaridad quedaríamos presos del viejo paradigma que se caracteriza por la competencia y no por la colaboración. Un mundo de conflictos, enfrenamientos, de una gran acumulación de riquezas por una parte minúscula en detrimento de la exclusión de la otra parte mayoritaria. Pienso que por primera vez, dada la magnitud de la crisis, se da la posibilidad de entender que los recursos de la tierra deben ser distribuidos en forma equitativa entre todos los seres humanos. Eso exige una gestión global y consciente de los recursos con que contamos. Y ahí la categoría central de la cooperación y la solidaridad. Conceptos que no dependen de la virtud individual que uno pueda o no tener. Una cooperación y solidaridad en el marco del trasfondo de lo que nos confirman los astrofísicos, los biólogos, los científicos en general. Quienes afirman que la ley más universal del universo es la cooperación de todos con todos. Como decía el físico alemán Heisenberg la ley máxima es que todo tiene que ver con todo, en cualquier momento y circunstancia. El todo es hecho con la suma de los entes virtuales y reales. El conjunto de energías del conjunto de los seres. Y allí rige la cooperación y la solidaridad de unos con otros para que todos puedan vivir y coexistir asegurando el respeto de la biodiversidad.
P: ¿Sostiene la figura del planeta como casa común y los seres humanos, no importan en que continente, como la gran familia humana?
R: La noción del Estado-Nación existe y tiene su función, pero en cierta forma es una categoría del pasado. Ahora, la Nación única es la tierra. Y todos los seres humanos son ciudadanos de la misma. Conservando las experiencias que ellos han hecho a lo largo de siglos, en sus culturas, ecosistemas, mundo de valores y espiritualidades. Todos aportan y comprueban que esas dimensiones son todas humanas. Significa que el ser humano puede ser humano de mil formas diferentes. Que no hay una sola forma occidental y cristiana. El conjunto de esas manifestaciones diversas son dignas, expresan la riqueza de lo que significa el ser humano. Y ahí aparece la familia humana, con distintos rostros, hermanos y hermanas, formas de vivir diferentes, pero todos como miembros de la misma. Hay muchas especies de seres vivientes. Entre ellas el ser humano, que forma dicha familia. Y el gran sueño de la familia, por pequeña que sea, es reunirse, celebrar juntos, festejar la generosidad de la naturaleza. Y este es el sueño de la familia humana que se sienta alrededor de la mesa de la casa común, para disfrutar lo que la tierra puede ofrecerle y los bienes culturales que hemos creado. Y entonces, en ese caso, la familia se sentirá contenta. No en un valle de lágrimas sino en un terreno de bienaventuranzas.
EL VIEJO PARADIGMA DE LA COOPERACION
P: Diferentemente a su visión humana y humanista de la cooperación, lo que hoy impera, sin embargo, es la reproducción de mecanismos de dominación del Sur por parte del Norte...Y, a veces, en ese marco, la cooperación aparece como una fórmula para tranquilizar conciencias.
R: Es la estrategia del viejo paradigma. Que haya naciones que tengan la hegemonía. Donde una entre ellas es imperial y domina e impone rumbos. Ese paradigma no busca cambiar el sistema sino, a lo sumo, disminuir los efectos negativos del mismo. Y ahí entra la visión tradicional de la cooperación, que no cambia ni las relaciones de poder ni los privilegios. La tierra crucificada, dividida en muchos países, explotada. Con una cooperación existente pero que no constituye el eje mismo de la sociedad planetaria, que sirve para tranquilizar la mala conciencia de algunos, que intenta tranquilizar a los que sufren para que no se rebelen, mientras el sistema que crea marginados se mantiene intacto. Esa visión, pienso, se está desgastando. Y cambiamos rotundamente de rumbo y referentes o vamos hacia un conflicto generalizado.
GLOBALIZACION, BALCANIZACION Y COOPERACION
P: En ese desafío de paradigmas, aparece un concepto -muy debatido en los diversos Foros Sociales Mundiales- de particular peso: el del Sur Global. ¿Cuál es su visión?
R: Hay dos actitudes y tareas importantes. La primera, reforzar los países del Sur para que ellos tengan más fuerza de negociación con el Norte. Reivindicando, por ejemplo, mejores precios de sus productos en el comercio internacional; influyendo sobre las políticas internacionales. La segunda, es darse cuenta que el proceso mundial es contradictorio: existe al mismo tiempo globalización y balcanización. En ese sentido es muy importante que exista esa articulación del Sur global, porque es justamente en el Sur donde existen todos los elementos que necesita el Norte: agua dulce, petróleo, diversidad. Todo eso está en el Sur pero cada vez más re-colonizado por las empresas multinacionales. Si bien existe esa contradicción Norte-Sur, es importante ver la tierra como la ven los astronautas, como una entidad única y junto con ella la humanidad formando un ente solo. De allí encima, no se ven las diferencias Norte-Sur, si este ser es católico o musulmán... Y en el nuevo paradigma es fundamental esa visión. E impedir lo que promueve la explotación actual de recursos: la bifurcación de la gran familia humana. El gran riesgo hoy es que los poderosos construyan un Muro de Berlín que separe el Norte y el Sur. Que utilicen todas las tecnologías y avances como la biotecnología o la nanotecnología, para que en el Norte se viva hasta los 130 años, dejando al resto de la humanidad afuera. Y pienso que uno de los desafíos humanísticos clave hoy - que incumbe también a las iglesias- es el de mantener unida la familia humana, impedir la bifurcación. Y aquí vuelvo a insistir en el valor del nuevo concepto de cooperación. No debemos pensarlo como un dato más. Sino como un proyecto personal y colectivo, que anime la relación entre los pueblos y mantenga unida la familia humana. De lo contrario habrá profundos desgarramientos.
P: Entendiendo entonces al Sur global como la unión de los marginados tanto del Sur como del Norte...
R: Esta observación es muy importante. No debemos comprender lo del Norte y Sur como categorías sólo geográficas, sino sociológicas. Y es esencial la unión de ese Sur global porque le da fuerza al grito contra la injusticia.. Sería importante definir une especie de diplomacia popular. Que los pueblos se visiten, se encuentren, se sientan, vean las respectivas voluntades de amar, de construir...Y ahí desaparecerán rápidamente los preconceptos.. Descubrimos que todos somos humanos, frágiles, llenos de deseos, que queremos la felicidad. Y que todo eso vale mucho más que una nutrida cuenta en un banco. Y que el ser humano es mucho más importante que cualquier proyecto tecnológico. Todo eso es sólo posible, insisto, a partir del contacto de piel con piel. ¿Porqué no promover un verdadero Contrato Social Mundial, que hoy por hoy no existe. Un Contrato que nazca desde abajo, desde los pueblos.
UNA NUEVA COSMOVISION
P: ¿Podría definir más ese nuevo paradigma de sociedad planetaria? ¿Algunos conceptos esenciales de la misma?
R: Más que preceptos o reglas me parece que hay que pensar direcciones y rumbos. En primer lugar, el convencimiento de que tenemos una sola tierra como casa humana. Luego, que la tierra-humanidad es una gran unidad. La tierra es vida y no sólo tiene vida sobre ella. Esa tierra-humanidad hay que protegerla porque está amenazada por actividades irresponsables de los seres humanos, especialmente en los últimos trescientos años al generalizarse un modo de producción industrialista. En tercer lugar, la ética fundamental es la del cuidado. Todo lo que vive exige un cuidado. Nosotros mismos no existiríamos sin el cuidado de nuestras madres al nacer. Otro punto clave, es desarrollar la compasión. No como piedad sino promoviendo la capacidad de sentir como el otro. Y crear estructuras que permitan que la tierra pueda existir. El quinto aspecto, es el de la responsabilidad universal. Darnos cuenta de las consecuencias de nuestros actos. No podemos impulsar una guerra hoy porque significaría la destrucción de la especie humana. No podemos usar los organismos genéticamente modificados porque producen consecuencias enormes a la estructura de la vida. Eso implica promover una ética de la vida. Y tener en cada país o región cuerpos éticos que estudien las consecuencias de los actos. Impulsar una ciencia con conciencia. No una ciencia para el desarrollo sino para la vida, que sea buena para las grandes mayorías. Complementariamente, y un sexto aspecto, estoy convencido que una ética no se impone si no hay un áurea de espiritualidad. Un sentido más amplio de la vida. Estamos enganchados con algo que trasciende el mundo, somos seres en una serie infinita de acción que sólo descansan cuando identifican esa realidad más trascendente y ven lo que está por detrás. Permitiendo que la vida continúe. Poniendo orden en el caos del universo. Algo que los seres humanos respeten y valoren. A esto las religiones le han dado como nombre "Dios". En todo caso sin esa espiritualidad el ser humano siente un vacío enorme. Y una advertencia: es bueno que las culturas desarrollen todo eso. No hay que dejar que la espiritualidad sea el monopolio de las religiones, sino un dato antropológico.
LA COOPERACION "PIEL A PIEL"
P: Volviendo al plano de la cooperación. Hablaba anteriormente de la importancia del contacto "piel a piel" para la construcción de una nueva cultura planetaria. Hay una tendencia en el Norte de subestimar la cooperación que promueve el intercambio entre personas. Lo que más es i la transferencia tecnológica y los resultados cuantitativos-mesurables.
R: La crítica viene de un viejo modelo de desarrollo sólo material, que busca sobre todo eficiencia, que ve las relaciones objetivas con la naturaleza como más importante que las transformaciones sociales. Y eso es una visión débil. Porque en verdad el garante de la felicidad del ser humano, que unifica la familia humana, no es el cúmulo de bienes materiales, una tecnología más desarrollada, sino el sentimiento de felicidad, de autoestima, de reconocimiento , de respeto, de amor entre personas y pueblos. Eso no está en el banco ni en la bolsa de valores sino en el corazón humano. Hay una lucha entre dos paradigmas que también toca la cooperación. El viejo, es materialista, calculista, eficientista. En realidad necesitamos tecnología, ciencia, producción. No queremos ser obtusos en nuestros pensamientos. Pero queremos un modelo donde la ciencia pueda integrar la poesía, donde la producción se integre con la celebración y la fiesta. Una combinación compleja que hace la plenitud del ser humano..
P: Otra tendencia de la cooperación no logra trascender la relación marco Norte-Sur. No entiende que hay un verdadero potencial en el intercambio Sur-Sur y que hay nuevos espacios, como el de las redes mundiales, el de los foros sociales, que potencian significativamente una forma futura de cooperación diferente...
R: Es contradictorio para esa tendencia aceptar nuestra cosmovisión porque es anti-sistémica. Y esas categorías tan válidas como la del intercambio, enriquecimiento intercultural mutuo etc. no caben en el universo mental de los que defienden números, cuentas, rentabilidad. Es esencial construir una plataforma común, humana, basada en el diálogo. Lo que puede facilitar el diálogo del gran gerente de una transnacional helvética y una persona de la base en un país latinoamericano no es la racionalidad, sino la razón sensible, la inteligencia emocional. Dado que el mundo está globalizado hay que generalizar el aparato de conversación. Todo el mundo conversando, intercambiando. Y sobre esa base, acentuar los puntos comunes, las convergencias en la diversidad. La concepción que no prioriza este intercambio interpersonal, muchas veces termina apostando a la violencia como vector de imposición, sea militar, ideológica, informativa etc.
P: Una reflexión final...
R: Compartir con ustedes un convencimiento que creo que es mutuo. En mi caso, luego de tantos años de luchas, muchas de ellas perdidas porque el sistema nos venció más de una vez, rescato dos elementos importantes. Uno, que a pesar de todo, hemos seguido, perseveramos, continuamos, sin conceder nada. La otra, que nos consideramos semilla. Ya eso es importante. Para que juntos con otros la convirtamos en árbol grande...
MIRADA CRÍTICA HACIA LA COOPERACIÓN NORTE
En tanto contraparte de larga data de E-CHANGER (Intercambiar), ONG de cooperación solidaria que se dedica al intercambio de personas, solicitamos a Leonardo Boff una valoración crítica de la práctica de este movimiento al cumplirse en 2009 los 50 años de su existencia.
"Sobre todo, hay elementos positivos a subrayar. Suiza es pequeña pero el corazón de Suiza es más grande que su propia superficie. Encuentro aquí siempre un sentido de la generosidad, de universalidad, de salir de sus propios espacios y conocer al otro. Lanzo cuatro elementos que considero esenciales del trabajo de E-CHANGER y que me constan. Primero, que su presencia nunca fue de un colonizador, de alguien que viene a decirnos desde afuera que es lo que hay que hacer, o que lo saben mejor que nosotros. Han llegado siempre agregándose al caminar de las comunidades, de los grupos de base, de los movimientos sociales que ya estaban en marcha. Y pienso que esa es la única manera legítima y ética para la cooperación. Sentirse compañero, reforzar lo que está siendo hecho con la única condición de aprender, dar y recibir, partir de la singularidad de cada uno. Cada uno sabe algo y puede aportarlo. El ejercicio de un muto aprendizaje. En segundo lugar, E-CHANGER es una institución tal vez numéricamente pequeña, pero tiene la fuerza de la semilla que aun siendo pequeña aporta la fuerza del árbol grande contenido en si misma. No importa el número. Lo importante es que lo que se haga sea efectivo y se pueda irradiar, multiplicar, que sea una referencia positiva que inaugura algo nuevo. Y aquí otro elemento, el tercero, muy significativo de E-CHANGER. Siempre constaté en ustedes la preocupación por promover algo nuevo. Buscando otra perspectivas, alternativas. Pensando lo diferente con actores que están en el Sur. Y, además, articulando la dimensión política, que es esencial. En la cooperación no se trata de la buena voluntad o de la ayuda financiera, sino de entender y acompañar al otro en sus propias decisiones y elecciones. Y promoviendo un esfuerzo para que los políticos entiendan también esta lógica, participen de las discusiones, se sensibilicen. El otro elemento significativo es la preocupación por trabajar en vuestro propio escenario, en Suiza, en el Norte. Viven informando, multiplicando las experiencias de los actores del Sur, promoviendo charlas, invitando personas de ese Sur que puedan compartir sus vivencias. Y esto es clave. Porque son personas, actores sociales, que no traen sólo palabras. Sino experiencias, cotidianeidad, resistencia, sueños, combates...todos contenidos que convencen mucho más que lo yo mismo puedo decir en tanto teólogo".
servido por eric
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23 Febrero 2009
Leyendo hoy "la Contra" de la Vanguardia, me llamó poderosamente el siguiente minicuento. he aquí el extracto encontrado en la entrevista hecha a Clement Rosset:
"Alegre lucidez
"Un hombre camina con sendas sandías bajo los brazos y, al tomar un recodo, ve la espalda de un hombre que camina ante él con sendas sandías bajo los brazos. ´¡Soy yo!´, piensa. Intenta alcanzarse, vanamente. Hasta que desiste: ´Y ¿para qué alcanzarme?´, concluye". Rosset aplaude este cuento, porque ilustra su convicción de la inexistencia de un yo personal - un "yo preidentitario"-y de la inutilidad de buscarlo. Disfruto con Rosset - Savater lo considera uno de los filósofos europeos más originales y sugestivos de hoy-,del que aprecio un irónico humor que emparento con la lucidez. La que emana de sus diáfanas obras, como Principios de sabiduría y de locura y Lejos de mí (Marbot)."
Y he aquí la entrevista:
Clément Rosset, filósofo
"Ya sabemos que lo peor es inevitable, ¡alegrémonos!"
VÍCTOR-M. AMELA - 23/02/2009
Tengo 70 años. Nací en Normandía, en una familia medio española, y vivo en París. No tengo pareja ni hijos... y me sobra una pesadillesca caterva de primos. ¿Ideas políticas? ¡No he tenido ni una en mi vida!, y me odian por ello. ¿Dios? Es demasiado temprano para hablar de eso.
Podría ser una copita de fino? ¿Un Tío Pepe?
Hecho. ¡Por favor...!
De niño, durante la ocupación nazi en Francia, nos llegaban paquetes de España con estas cosas tan ricas, pues mi familia era medio española. Y discos de coplas, libros... Mi educación sensorial infantil es muy española.
Aquí llega su vinito.
Ah, ahora ya empiezo a ser persona...
¿Pero quién es usted? Según le he leído, ¡sostiene usted que el yo no existe!
Ese supuesto yo esencial - que restaría una vez despojado de máscaras sociales-no existe: es mera creencia, pura metafísica.
Bajo mi identidad, ¿no hay nada?
Nada. Toda identidad es social y nada más: tu identidad es social o no es. Sostengo lo que ya sugirió Lacan: "El yo extrae toda su sustancia del tú que se la otorga". Punto.
¿No soy más que mi relación con otros?
Lo ha entendido, bravo. Otra cosa es lo que usted y cada uno crea ser: eso son fantasmas de yo, ilusiones, ¡dobles de la realidad!
Qué frustre: yo quería dedicarme a buscar mi esencia individual intransferible...
Vanidad. Un camembert, si pudiese probar quesos, conocería sus sabores..., pero del suyo nada sabría por más que se mordiese.
Borges decía: "Soy muchos hombres".
Buen ejemplo de personalidad inexistente. Minuto a minuto podemos ser distintos.
¿Qué idea filosófica fue la primera que le conformó a usted?
Leí de muy jovencito los pesimistas fragmentos amorosos de Schopenhauer, ¡y entendí que todo estaba perdido! No he cambiado de parecer.
¿Por qué, hombre?
Entendí que el ser humano no es lo bondadoso que Rousseau supone.
¿Alguna otra idea fundamental?
Sí, esta de Pascal: "Moriremos solos".
Pese a todo esto, le veo a usted alegre.
Con Nietzsche aprendí la aprobación incondicional de la vida. ¡Qué regocijo, conocer la tragedia de que no hay más mundo que este mundo sin historia! Y me repito con gozo aquel epitafio de Martinus von Biberach...
¿De quién? A este no le conozco.
¿Un místico renano del siglo XV? ¿Un personaje de una obra teatral húngara? Cioran me aseguró que fue un autor de epitafios... Nada se sabe de él con certeza. ¿Y eso importa? Le cito: "Vengo de no sé dónde. Soy no sé quién. Muero no sé cuándo. Voy a no sé dónde... Me asombro de estar tan alegre".
¡Espléndido...! Así, la pregunta que toca ahora es: ¿de dónde mana la alegría?
¡Quiere un adelanto de mi próximo ensayo!
Por favor.
La alegría nace del ser, de lo que es, de lo real, y es activa. La tristeza nace del deseo, de lo que no es, de lo irreal, y es pasiva.
Aclare.
La visión trágica de lo real es lucidez: es la visión que constata que nuestra vida resiste ¡pese a las infinitas razones para hallarla ridícula, miserable o absurda! He ahí la alegría. Vivir es, en sí mismo, alegría.
Dijo nuestro Llull: "Puesto que existimos, ¡alegrémonos!". ¿Es eso?
El deseo es penoso y su realización, aún más penosa. Es ilusión. La desilusión, en cambio, engendra serenidad. Saber esto posibilita la sabiduría de la alegría: ¡alegrémonos, ya sabemos que lo peor es inevitable!
Ya le llaman "filósofo de la alegría".
Denomino "fuerza mayor" a esta alegría sin miedo ni esperanza, sin objeto ni motivo, que aprueba la existencia en su integridad ¡por trágica que sea! Esta alegría es su propia causa y su fin, ¡es la fuerza mayor!
¿Indeformable, inoxidable, indemne?
Offenbach se maravilló: "A veces me pregunto cómo hizo Dios para darme tanta alegría".
Dígame qué entiende usted por Dios.
Demasiado temprano y poco vino para entrar ya en esto. Cito a Hume: "Tan pretencioso es afirmar que existe Dios como afirmar que no existe Dios". ¡Me es indiferente!
Algo que sin duda existe es la depresión, ¿no?: he leído que usted la ha vivido.
Fue como pillar una pulmonía. Me atacó como un relámpago. De pronto todo parece fuera de lugar: desde el gesto más anodino al más agradable, todo se empapa de desinterés o disgusto. ¡Levantarme para ir al baño a orinar era como escalar un Everest...!
¡El filósofo de la alegría, deprimido!
Todo intento de localizar la naturaleza de esto es extravío. Es preferible localizar el fármaco que te saque del pozo. Mire: en este potecito llevo mi pastillita, ¡por si acaso! Y como venía aquí dos días, he metido dos.
¿Qué aprendió de tan negra vivencia?
Antes yo tomaba las depresiones de los demás por males imaginarios de gente flaca de ánimo: no creía que fuesen algo que no pudiera solucionar una copita de jerez... No: es una enfermedad. Una patología mental..., como la que padecía mi hermano mayor, paranoico. ¡No sé si aquello me hizo filósofo, pero sí que me hizo más loco...!
¿Qué le pasaba a su hermano?
De niños, cada noche, en nuestro dormitorio, mi hermano me relataba su versión de hechos del día, del todo delirante: un lápiz azul decía que era rojo... Yo le contrariaba, claro, y entonces me pegaba. Aprendí a corroborarle, ¡y no es nada fácil para un niño subvertir sus propias percepciones...!
servido por eric
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25 Enero 2009

Hoy acaba el Año de la Rata y mañana, 26 de enero, entramos en el Año del Buey ( o del Búfalo ), año 4707 para los pueblos que se rigen por el calendario chino.

¡Feliz Año Nuevo a tod@s!
servido por eric
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